La frase: “Tango en el Guadalquivir” adquiere una fuerza simbólica que la perciben, incluso, aquellos que no conocen los vastos fundamentos históricos que motivan esa percepción.
Son muchas las imágenes y vinculaciones que sugiere la idea de un barco que navegue por el Guadalquivir con melodías, canciones y danza de tango. Un género que nace a partir de hombres y mujeres que, justamente, descendían de los barcos para inaugurar un nuevo destino en tierras jóvenes.
Si el Guadalquivir ha sido una arteria fundamental para el desarrollo de España y Europa, Tango y Guadalquivir sugiere también la relación con otro río imprescindible para la historia de América: El río de la Plata.
Vincular los dos ríos a través de la cultura del tango no es una iniciativa caprichosa sino que obedece no sólo a vínculos históricos sino también al carácter abierto del tango que se explica por su origen inmigratorio, por su carácter urbano y por su evolución constante en todas sus manifestaciones (Canción, música y danza).
Que el tango transite sobre un barco en el Guadalquivir en el marco de un Festival de Tango será una acción que como decía Antonin Artaud: “Cuando un acontecimiento se vincula al arte puede adquirir una potencia inusitada.”
Descripción.
El barco zarpará el viernes 12 de junio a las 12 de la noche, después que termine la actuación del Festival de Tango en el Teatro Lope de Vega.
Dos cantantes, una voz femenina y otra masculina, interpretarán tangos alusivos al río, los puertos y el mar…
Luego tendrá lugar un baile popular o milonga.
El barco servirá de soporte para que el tango se disfrute como arte escénico y como cultura popular.
Serán mas de tres horas de encuentros, de artistas y aficionados con ciudadanos de Sevilla y con otros hombres y mujeres provenientes de distintas ciudades que el tango siempre convoca.